lunes, 16 de febrero de 2009

Mis regalos de ayer...

Hay regalos que no tienen precio..
Son esos regalos que se hacen desde el cariño y porque sí. No se programan, se hacen porque apetece y simplemente porque llegarán al alma.
Ayer me han regalado unos versos recitados… y una canción.
Ha sido el mejor regalo que podían hacerme. No sé como demostrar mi agradecimiento porque a veces las palabras no son suficientes para expresar lo que uno siente.
Aquí os dejo la canción.

domingo, 15 de febrero de 2009

Hoy tengo una espina


Ayer hablaba de las flores , las hay , pero también podemos encontrar espinas, y ya se sabe lo que una espina puede hacer, hiere, hace sangrar y hasta puede durar la herida algún tiempo. Acaba curando, con cuidados o sin ellos.
Hoy tengo una espina.
Me cuesta y me duele, y mucho, tener que poner a alguien en su sitio. Me intranquiliza, pero lo hago.
Creo que es intocable la libertad y el respeto que se merecen los demás.
Nadie tiene derecho pedir a los otros lo que a uno le gustaría que hiciesen.
El que da tiene que aprender a no esperar nada a cambio, o sino que no lo dé. A mi me han dicho siempre mis padres que la generosidad estaba en eso, que lo demás era interés o complacencia.
Las necesidades de protagonismos y ser ombligos a quien todo el mundo tiene que mirar solo nos lleva a la soledad, porque nadie aguantará la imposición.
Existen los “no puedo” y los “no me apetece” y los “no quiero” y hay que respetarlos.
El tiempo y las circunstancias acaban haciendo el retrato de cada quien, y llega la decepción, la desilusión y el sentir que te has equivocado en la apreciación.
Pero … se pasará y algo bueno vendrá.

sábado, 14 de febrero de 2009

Flores muy hermosas y especiales


Ayer alguien recibía flores por sorpresa… oh!! ¡qué emoción! Es un detalle de atención, de reconocimiento, de amor, de sensibilidad y de romanticismo.
No era obligación, no era quedar bien… era TE QUIERO y me apetecía hacerlo.
Y yo que no tengo quien me mande flores dije: - ¿os dais cuenta del porqué tengo que emocionarme con otras cosas?
Pero luego pensando, creía que no había sido justa…
Yo sí tengo quien me mande flores, de las que no tienen forma, color y aroma, pero las recibo cada día de muchas personas.
Recibo la flor del cariño .
Recibo la flor del respeto.
Recibo la flor de la generosidad.
Recibo la flor de la atención.
Recibo la flor de “que importante eres para mi”.
Recibo la flor de la cercanía.
Recibo la flor de la confianza.
Recibo la flor de la sonrisa.
Recibo la flor de la risa.
Recibo la flor del reconocimiento.
Recibo la flor del “no te olvido”.
Recibo la flor del “lo comparto contigo”.
Recibo la flor de la palabra.
Recibo la flor del buen humor.
Recibo la flor del abrazo.
Recibo la flor del beso.
…. Seguro que recibo más flores… y ahora no me acuerdo…
Pero como veis, yo también recibo flores, una de cada color y tamaño.
No tengo derecho a “quejarme” por no recibir otro tipo de flores.
Hoy me compraré yo mis flores, aunque todavía tengo tres claveles blancos muy lozanos y las primeras flores que brotan en alguna planta.
Me gustan las flores!!!!

viernes, 13 de febrero de 2009

El ayer y mis emociones


Esta noche he pensado en el día de ayer… y no ha sido como el anterior.
No hay dos días iguales aunque nos lo parezcan sí analizamos las emociones…
Ayer me he emocionado cuando un amigo ha compartido conmigo algo que está haciendo… un blog que promete esencias, luces, chispas y caminos. Será una parte del A Su Manera.
Ayer me he emocionado viendo la emoción, la satisfacción y el orgullo de hija de una amiga que por amor, cariño y respeto a sus padres, se enfunda el traje de la lucha y el trabajo para tratar de conseguir que los que tanto ama se queden en la memoria colectiva y no solo en la memoria de los suyos y lo acumulado con tanto esfuerzo y dedicación llegue y ayude a quien lo quiera.
Ayer me he emocionado viendo como alguien se esforzaba en sacar sonrisas, en colaborar a que otra persona se sintiese bien , lo más emocionante es que lo hacía sin alardes, sin palmaditas sonoras en la espalda de complacencia, sin nada de “yo estoy aquí para lo que quieras”…
Ayer me ha emocionado ver como pueden disfrutar juntas, acercarse e incluso ser cómplices a personas que han podido tener sus diferencias en el pasado. Las diferencias se hacen muros sólo si queremos, y ver que no se levantan vallas entre la gente a mi me enternece.
Ayer me ha emocionado como de forma espontánea hemos felicitado a alguien que no estaba, que luego sí nos acompañó y que estoy segura que estaba emocionado y que nuestro calor le ha llegado.
Ayer me ha emocionado leer y contemplar una historia ilustrada de mi niña Mónica, no por lo transcendental de lo narrado, sino por lo sencillo y porque es una perla más de unión de su cosecha.
Ayer me ha emocionado recibir una postal de San Valentín de Elisa…por lo que significa de meterme en un saco compartido con otras personas a las que ella quiere mucho.
Ayer me ha emocionado recibir dos besos virtuales de quien no está pasando la mejor época de su vida, pero ha olvidado su rabia y ha respondido con un acto de ternura.
Ayer me ha emocionado, y esta emoción ya la arrastro desde días atrás al comprobar que los corazones buenos se ven, se encuentran y se dan calorcito humano con naturalidad.
Ayer me ha emocionado, y mucho, el mensaje de un amigo que está sumergido en un mundo de dolor, desesperación y oscuridad… pero que ayer ha entreabierto la puerta de su alma para mandarme un guiño.
Estoy segura que si sigo pensando recuperaré muchas más emociones… pero ya me queda claro que el día de ayer no ha sido igual al anterior…

jueves, 12 de febrero de 2009

Sobre la lealtad


Quizás uno de los momentos en que una persona se siente más frustrada es cuando no es fiel a si misma. A mi me pasa.
Es una actitud ambigua. Por un lado, muestra una personalidad poco segura de sí. Por otra parte…es un acto egoísta.
Lo primera que me planteo es: ¿Realmente queremos y respetamos a alguien a quien no le somos leales?
Yo creo que no.
En las relaciones interpersonales, en lugar de prometer amistad, amor…hay que demostrarlo … actuar de manera desleal es un hecho que, en lugar de “enorgullecer” debería darnos lástima…vergüenza…pudor…una sensación de impotencia poco comparable con otros sentimientos.
Cuando miras a alguien a los ojos y se le dice que se le quiere, o que se es su amigo se debería ser fiel, leal a lo que se dice . Se supone que un sentimiento de fidelidad, es aquel que hacemos por propia voluntad, no aquel que hace que muchos digan…no…no puedo hacer tal cosa porque soy su amigo, amante, novio, marido, hermano... Creo que una de las peores posturas de una persona es la falta de predisposición y actitud a la hora de encarar lo que se le presenta. Es una persona poco valiente aquella que, en lugar de enfrentar la situación diciendo, no te quiero más, me has fallado como amigo … no quiero seguir siendo tu amigo… No lo veo justo para ninguno de los dos. Es una actitud miserable .Si se promete hay que cumplirlo. Cuando no se cumple, es porque es imposible hacerlo. Así que es mejor analizar los porqués, las causas y francamente enfrentarse a ello.
Yo no podría mirar a alguien a los ojos y decirle que lo quiero y que es mi ami@ … y no ser leal a ese sentimiento ,porque, uno es infiel al sentimiento, no a la persona y, a sus espaldas, actuar de forma contraria.
Es tan incoherente como si fuera de mi casa fuese una persona super amable y al llegar a mi casa me convierta en un ogro. Para eso, es preferible ser un ogro siempre. Esa será tu forma de ser y, sin dudas, alguien te querrá así.
Hay cosas que tenemos que tener en claro: La gente no cambia, solo crece. Los sentimientos no están planeados, suceden. Y no hay primavera que no alivie un largo invierno.
Se podría citar una frase “En lugar de serte infiel/desleal, prefiero no ser nada para ti” Cada cual es libre de querer a quién quiera, cuánto y cómo quiera.
Pero si hay algo, sobre lo que no tenemos el más mínimo derecho, es sobre los sentimientos de los demás. Herir a los demás sería lastimarnos a nosotros mismos.
Si sabemos lo que duele ser herido. ¿Por qué actuar así? Hace falta tener una conciencia muy pequeña o ser muy egoístas para no pensar en las personas a las que no somos leales.
Yo creo que debe ser muy doloroso sentir culpa. Yo paso. Soy feliz como soy. Que me quieran como soy o no me quieran, está en los otr@s. Yo se cuanto tengo para dar…y sé hasta donde. Pero también sé que cuando no se puede más, antes de tomar el camino de la deslealtad, es necesario frenar y ser franco.