viernes, 20 de noviembre de 2009

No me gusta hablar de política en mi blog porque todo lo contamina, pero soy persona y a veces no me puedo aguantar…¡ No a la piratería! ¡No a los inept@s! ¡No a que nos tomen el pelo! ¡No al engaño! … ¡Sí a la decencia! ¡Sí al sentido común! ¡Sí a la verdad!
Estoy de acuerdo con lo que ha escrito mi “conocido” Xosé Carlos Caneiro en La Voz de Galicia, y luego añadiré algo más.
El Equilibrista :
Dimita, por dignidad
Fecha de publicación: Jueves 19 de noviembre de 2009
Xosé Carlos Caneiro
Durante toda la jornada de ayer he estado pendiente de los noticiarios. Aguardaba en vano, como un personaje de Esperando a Godot . Pensaba que ahora, con los marineros a salvo, llegaría la dimisión. Pero no. La política debe de ser la única actividad profesional en que la negligencia, la incompetencia, la desidia y la poltronería no condicionan un cese fulminante. En el asunto Alakrana pecamos de imprevisión, porque un Gobierno diligente (Francia o Alemania, verbigracia) hubiese previsto un nuevo ataque. De desorganización, porque el gabinete de crisis parecía el camarote de los hermanos Marx y no una comisión seria, comprometida con las decisiones y coherente. De invisibilidad, porque para no dañar la imagen de Zapatero lo tuvimos escondido hasta que no cabía nada más que dar la cara. Y pecamos de esperpento, porque solo a un miembro de la cofradía del horror intelectual se le hubiese ocurrido traer dos piratas a España. Como ven, no entro en la cosa de la edad del pirata ni en la pregunta del juez, a cuarenta días de iniciado el secuestro, sobre la nacionalidad del atunero. Tampoco en la ocurrencia de enviar mercenarios con armas públicas. Ni mucho menos en la fortaleza internacional, dijo Pachi Vázquez, de España (porque medio mundo se ríe de nosotros). Digo simplemente que por escribir esta columna me acusarán, como ayer hizo De la Vega señalando al PP, de estar con los piratas. Pues no lo estoy, señora vicepresidenta. La mayoría de la ciudadanía está con el sentido común. Por eso sigo esperando su dimisión. Por dignidad, simplemente.

Y yo pediría más… dimisión de Zapatero, de la ministra de defensa, el ministro de asuntos exteriores… bueno… que se vayan todos al “carajo” y al armador inhabilitación y cárcel para que sepa de que va la cosa y a los marineros que dicen SÍ y no denuncian las irregularidades les daría chorros de dignidad… no todo vale eh!!

jueves, 19 de noviembre de 2009

Erre que erre... pero definitivamente se irá

Increíble …pero cuando te hacen daño … el pensamiento sobre el porqué de ese daño está erre que erre… parece que te olvidas pero vuelve en momentos puntuales.
A veces en la vida nos topamos con “actores” convincentes, les crees y hasta te olvidas de plantearte dudas, quizás no entiendas sus guiones, se los rebates pero no piensas que todo sea una farsa.
Cuando descubres el engaño te sientes estafada y también te crees responsable por haber confiado, por no haber dudado, por haber dado entrada en tu vida a farsantes y timadores emocionales.
Extraños somos a veces los “humanos”… estamos enfermos, carentes de valores y de dignidad…
El hedonismo, el ego y múltiples insatisfacciones van creando deformaciones tales que acabamos por no saber distinguir el bien del mal.
Qué pena… ¿no?

miércoles, 18 de noviembre de 2009

lunes, 16 de noviembre de 2009

Nadie lo entiende


...


¿ Por qué se abre?

Por qué se detiene el tiempo

y se pierde

una vida que siente

y que nadie lo entiende.

Por qué sufre un hombre

si nadie lo quiere

¿Por qué la vida
con gusto hiere?


domingo, 15 de noviembre de 2009

Nuestra Actitud


Cuando yo era joven, me propuse cambiar el mundo. Al crecer un poco más, me percaté de que esto era demasiado ambicioso, por lo que me propuse cambiar mi país. Me di cuenta al hacerme mayor de que también era demasiado ambicioso, de modo que me propuse cambiar mi ciudad. Cuando advertí que no podría hacer ni siquiera esto, traté de cambiar a mi familia. Ahora que soy viejo, sé que debería haber comenzado por cambiar yo mismo. Si hubiera empezado por mí mismo, tal vez habría conseguido cambiar a mi familia, mi ciudad o aún el país... y quién sabe, ¡quizás incluso el mundo!

Palabras de un rabino jasídico en su lecho de muerte.