lunes, 5 de octubre de 2009

Llueve


Ha llovido!!!
Ha mojado la tierra y desprende su clásico aroma… me encanta!!
Ha limpiado la atmósfera y da otra sensación al respirar, qué gustazo!
El color de las cosas se percibe de distinta manera, con menos brillos y con más intensidad.
Lo reconozco, me gusta el agua.
Hoy si tengo oportunidad, caminaré bajo la lluvia, poquito, no vaya ser que coja un constipado, la estación es propicia y eso sí me molestaría.
Feliz día para tod@s

domingo, 4 de octubre de 2009

La Furia y sus equivocaciones

Le contaba la Furia al Sol
- Por tu culpa tengo sombra
El Sol sorprendido y un poco dolido por la acusación le dijo;
- No , yo te doy luz, calor y optimismo, la sombra es una parte de ti, y según en donde te coloques y poses, será una u otra.
- No!!! Sólo tu eres el culpable. Contestó la Furia.
Muy furiosa y orgullosa dio la vuelta y se fue refunfuñando…
En su camino, se iba encontrando con la templanza, la justicia, la paz, el equilibrio… intentaban hablar con ella y darle su punto de vista y consuelo, pero a nadie hacía caso…
Seguía y seguía maldiciendo y culpabilizando al Sol… ciega de rabia andaba por la vida, de nada disfrutaba, huía de la felicidad…hasta el anciano Tiempo nada podía hacer para que se tranquilizase.
Una noche, cansada de caminar se sentó a la luz de una farola, y se dio cuenta que allí estaba su sombra… buscó con la mirada al Sol, buscó y rebuscó, y no lo encontró… por fin se percató de que la única presencia era la de la farola…
Se volvió a sentar y después de mucho tiempo no sentía furia… y comprendió que el Sol tenía razón… no era él el culpable.
Su sombra y ella iban juntas, aparecía simplemente cuando la luz la alumbraba y en vez de disfrutarla, buscaba causantes y culpables.
No sé como ha acabado la historia, pero supongo que La Furia pediría disculpas al Sol.

sábado, 3 de octubre de 2009

Hipatia significa la más grande

Hoy me apetece recordar a una mujer…Hipatia

Mujer que vivió entre el siglo cuatro y cinco en Alejandría (Egipto), filósofa, matemática, astronomía y profesora y todo esto en un mundo de hombres. Es considerada como la primera mujer científica de la historia.
Era hija del matemático y filósofo Teón, estudió matemáticas bajo la guía e instrucción de su padre y luego colaboró con él en algunas de sus obras.
El nombre de Hipatia significa la más grande
Hipatia llegó a simbolizar aprendizaje y ciencia, lo que los primeros cristianos identificaban con paganismo.
Sin embargo, entre los alumnos a los que enseñó en Alejandría había muchos cristianos importantes. Uno de los más famosos es Sinesio de Cirerne, quien después sería obispo de Temópolis. Se conservan muchas de las cartas que Sinesio escribió a Hipatia y vemos a alguien que estaba lleno de admiración y respeto por las habilidades científicas y de aprendizaje de Hipatia.
Charles Kingsley (más conocido por su novela Los niños del agua, 1863) la hizo la heroína de una de sus novelas: Hipatia, o los últimos esfuerzos del paganismo en Alejandría y como escribe Kramer e : Trabajos como este han perpetuado la leyenda de que no era solamente una intelectual sino también bella, elocuente y modesta.
Hipatia fue brutalmente asesinada por los monjes Nitrianos que eran una secta de seguidores fanáticos de Cirilo. Según otro relato (de Sócrates Escolástico), Hipatia fue asesinada por una muchedumbre alejandrina bajo el liderazgo de Pedro el Lector. Lo que definitivamente parece indisputable es que fue asesinada por cristianos que se sentían amenazados por su erudición, sabiduría y la profundidad de sus conocimientos científicos.
En la película Ágora de Alejandro Amenábar (estreno:9 de octubre), tiene feminismo del bueno, ciencia, filosofía, religión, amor, política y la Biblioteca de Alejandría.
En el cuadro “La escuela de Atenas”, de Rafael, sólo hay una mujer entre los sabios clásicos, es ella.

¿No está mal, verdad? Merece la pena recordarla , ¿o no?

viernes, 2 de octubre de 2009

¿Qué logran los rencores?

Inquina, aversión, enemistad, animadversión, rencor, tirria, animosidad, antipatía, manía, ojeriza, odio, rabia, asco, malquerencia , saña, bilis…
Odios y rencores malos recuerdos son. Verterlos una y otra vez lo único que hacen es retratar a quien los lanza…
“ El proceso del rencor es sencillo, primero hace falta un disparador (un agravio, que puede ser real o imaginado) para desatar la respuesta emocional. Luego se produce la “rumiación”, que es como se llama en psicología a la evocación constante y a las cavilaciones irracionales que refuerzan la idea de victimismo . La tercera etapa es la hostilidad, o sea, el sentimiento agresivo y el deseo de revancha, que aparecen tras los pasos anteriores. Así se cuece una pasión capaz de desplazar del pensamiento a otros sentimientos e ideas y que, en casos extremos, se convierte en la única razón para vivir.
El rencor es un motor autosuficiente, crece como un tumor, se autoalimenta y echa su propia leña a su propio fuego. El mejor argumento para justificar el ejercicio de violencia es considerarse víctima y recordarlo constantemente; no se necesita más, y desmantelar esta falacia es difícil.
Los desencadenantes del resentimiento son muchos, aunque no siempre reales, y se engloban en estos tres, injusticia, vanidad o envidia. Sufrir la primera supone, en algunos casos, la aparición de un rencor justificado. Los casos en los que la sensación de brutal injusticia, cruenta o no, explica este encono son incontables: el comprador timado, el accionista estafado, el trabajador explotado, etc…
La herida de vanidad es otro de los desencadenantes. Un ridículo, una humillación o un desprecio son demoledores para el yo, aunque no sean actos delictivos. En la vida cotidiana, en el trabajo o en las clases se escuchan frases como “esta se la guardo” o “se va a acordar”, tras una agresión, mayor o menor contra el amor propio. La intensidad de la inquina no es proporcional a la realidad del agravio: este siempre es subjetivo y lo que a uno humille a otro puede dejarle indiferente; todo depende de los niveles de suspicacia o soberbia del que se siente ultrajado.
Un tercer desencadenante es la envidia. Los humanos nos comparamos sistemáticamente con los demás, y hay quien nunca está conforme con lo que tiene. Los envidiosos creen merecer lo que otras personas de su entorno poseen y sienten ojeriza hacia ellos por haber sido favorecidos por la fortuna.
Al margen de su origen, el rencor puede ser natural y comprensible, aunque nunca saludable.
Adquiere el rango de patología cuando el disparador no es en absoluto justificado, cuando la respuesta es desmedida o cuando la persistencia en el pensamiento va mucho más allá de lo normal. A veces, la causa resulta tan antígüa que ni se recuerda.
El rencor activo se transforma en venganza o en revancha, que es una venganza incruenta, pero puede resultar igual de dañina.
Una persona benevolente juzga las cosas de modo tolerante, comprensivo, sin buscar culpas ni atribuir malas intenciones al prójimo. El sujeto hostil, en cambio, adivina intenciones aviesas en los demás y las considera dirigidas contra sí mismo.
Cabe definir, pues, el rencor como una torpeza emocional.
La personalidad rencorosa es obsesiva, insegura y desconfiada, y mira más hacia atrás que hacia delante. Un carácter de este tipo experimenta una paradoja destructiva: al mismo tiempo que niega sus sentimientos los afirma; rechaza su culpa, pero afirma su deseo de revancha.
Al ser un sentimiento tan extendido cabe preguntarse de donde procede, si uno nace o se hace rencoroso.
Quizá ciertos rasgos de la personalidad hostil sean congénitos, pero más bien tiene que ver con la moral y se adquiere en el devenir de la existencia. La familia, la escuela, la religión y desde luego, las experiencias vitales influyen en forjar un temperamento revanchista o compasivo. “.-
(Extracto de un artículo publicado en Muy Interesante ,Noviembre, 2008)

La verdad es que cuando se mira en internet el comportamiento de algunas personas no puedes dejar de identificarlas en este análisis del rencor y es que cada vez más el odio en internet se está convirtiendo en algo habitual …Y no sé yo si soluciona algo, creo que no merece la pena.

jueves, 1 de octubre de 2009

Amenaza lluvia, pero nada...


Amenaza lluvia, pero no da caído. Yo la necesito, quiero que limpie el aire, que refresque el ambiente y si es posible arrastre la suciedad que pueda quedar dispersa en mi entorno.
En Ourense, solo en Julio ha llovido un día, eso sí, aquel día se ha desquitado.
El agua purifica, riega la vida y además apaga la sed.
También es cierto que a veces llega con tanta furia que puede destrozar cosas y corazones.
Los diluvios no deberían de ser castigos por nada y para nadie.
Los cambios y la bondad no deberían de llegar después de miedos y destrucciones.
De momento, aquí, las nubes pasan de largo.