
Son personas que hacen el mal con total impunidad la mayoría de las veces, aunque una amiga mía dice que Dios le pedirá cuentas.
Manipuladores, dominantes y subidos tan alto en su caballo de egos que piensan que los demás estamos para ser peones de sus juegos.
Yo pienso que su alma y cerebro están tan negros que ciegos se quedan, no ven lo transparente y claro, la bondad le parece cosa de tontos, la confianza y honestidad la toman como estupidez… su desorden mental lo solapan con un “todo vale”.
Su cadena de desprecios y humillaciones acaba enroscándose a su propio cuello, y antes o después se asfixian a si mismos y sus víctimas respiran aliviadas… qué triste …¿no?