
Cada día que pasa y conozco más detalles de “ese alguien” más desconfianza me produce.
Confieso que no me hace sentir nada bien conmigo misma estos sentimientos de rechazo e incomprensión. Que me sienta estafada y engañada no debería de ser caldo de cultivo de tan negativos sentimientos pero soy humana y tendré que aprender y aceptar que es así como he sentido, aunque hoy ya no lo sienta.
Cuando ayer por la noche hablaba de esto y me culpabilizaba , mi interlocutor simplemente me dijo dos cosas: “estás majara” y “te quiero” y luego cambió de tema, acabamos riéndonos por teléfono , me contaba anécdotas de “sus niños”.
Esta mañana pienso… ¿qué le pasa a la inocencia y espontaneidad cuando crecemos?