miércoles, 7 de enero de 2009

Buffff... que inquietud


Hoy he tenido un sueño, y además de recordarlo me ha dado miedo; no porque fuese una pesadilla, al contrario, al principio ha sido muy agradable… pero luego apareció el sentimiento de culpa.
Mi inconsciente funciona como una máquina bien engrasada y en perfectas condiciones, de ahí mi miedo.
Conociéndome como me conozco , estoy segura que las escenas del sueño me martillarán durante todo el día y yo le daré vueltas y más vueltas hasta darle una explicación… y me temo que no me gustará lo que interprete. Sé que puedo sentirme desleal con alguien… y eso me entristece.
Espero que confesarlo en mi blog libere un poco mi conciencia… y que al final del día pueda reír con franqueza.
Quizás mi vulnerabilidad me haya jugado una mala pasada, nada más.
Menos mal que el día ha aparecido soleado…la luz solar me dará otra visión de las cosas y puedo descansar del trajín de esta noche.
Madre mía… madre mía… y solo ha sido un beso…

martes, 6 de enero de 2009

No olvidemos que la magia existe


La noche de la magia ha acabado… pero ella tiene que perdurar… debemos de buscar el lugar en donde guardarla y protegerla… El alma, quizás sea el lugar más seguro… como yo digo, la despensa de las pequeñas cosas.
Magia es que una amiga llegue a casa feliz e ilusionada porque a la respuesta de su gesto generoso se encontró con la mirada limpia , calida y agradecida de un chico desconocido, lo ha hecho dichoso y eso bastaba.
Magia es que tres amigos del alma, aunque en la distancia, hayan decidido comer lo mismo y pasar un rato felices en compañía y quizás soñando con las mismas cosas.
Magia es sentir el afecto que los demás nos lanzan.
Magia es despertar del sueño con ansias de seguir compartiéndolo.
Magia es ver detrás de las nubes las estrellas.
Magia es admitir la inocencia de un niño como el destello a seguir.
Magia es querer sin ser correspondido y ser felices.
Magia es querer ver el aspecto bueno de las cosas.
Magia es confiar.
Magia es que importe más el alma que las cosas.
Magia es que la niebla deje ver el sol.
Magia es no darse nunca por vencidos
Magia es ver en el horizonte lo bello que nos espera.
Magia es… tantas y tantas cosas…
Incluso , magia es no olvidar que existe la magia.

lunes, 5 de enero de 2009

A por ello!!!

Me niego a creer que la poesía haya muerto y que la magia haya desaparecido...




domingo, 4 de enero de 2009

Para completar el día...

Para completar el día ...

Más recuerdos...


Esta mañana he hecho el esfuerzo de recordar y he revivido situaciones y emociones, no ha sido fácil pero ha sido como un exorcismo … y esta tarde he recordado un truco que he tenido durante años…, cuando la congoja me apretaba el corazón recurría a una película de las de llorar mucho, lo hacía, pero no tenía la sensación que lloraba por mi, el drama de otros hacía que me olvidara de mi misma… y así iba dejando en el camino parte de mi pena, o al menos eso creía yo.
Las ganas que yo tenía de seguir en las mejores condiciones posibles y la mucha ayuda que he recibido han ido dulcificando mi dolor, mi recuerdo y mi soledad.
La vida a veces no es justa, da palos que nadie se merece… pero lo asumes o te hundes en tus propias miserias.
Cuando el agua de la crecida amenazaba mi casa, pasó por mi cabeza, un solo instante, el dejarme ir y que el agua me llevara… pero el hecho de pensarlo hizo que me sintiera un ser injusto y mezquino… no debería ni pensarlo… sería muy cruel para quienes me quieren y sobre todo para mis padres, ya bastante estaban sufriendo para que yo aumentara su dolor y desesperación. Cuando reaccioné, me prometí a mi misma que nunca más me dejaría llevar por la angustia.
Empecé a querer compartir más tiempos y espacios con mi madre y con mi padre, hasta ese momento me costaba mucho hacerlo, porque intentaba con tanta fuerza aparentar normalidad y tranquilidad ante ellos, que luego, al llegar a casa me hartaba de llorar y acababa con dolores musculares de tanta contención emocional. Era una ingenua pensando que podía engañarlos…
En el mes de Febrero del 2001 por obligación laboral tuve que desplazarme a Zamora, cinco o seis días, era un curso de formación, pude negarme… pero no lo hice, sabía que al llegar y pasear por sus calles me traería muchos recuerdos y emociones a la memoria, porque nuestras última Semana Santa juntos habíamos estado allí disfrutando. Me enfrenté a ese miedo y regresé a mi casa fortalecida.
Cada paso que daba me daba alas para seguir dando más.
Yo no soy creyente, pero mi marido tenía dudas sobre su fe, así que … he permitido seguir los rituales católicos en caso de muerte, desde el sacramento de la unción a múltiples misas funerales…y en todos ellos he estado, sé que a él le gustaría mi valentía. Y cuando se cumplía un año de su muerte dejé que organizaran una misa funeral, con una única condición, que no se anunciara, que quien acudiese lo hiciera solamente por cariño y no por compromiso social. Pero durante una semana el teléfono no cesaba de sonar, preguntaban como estaba yo … a la tercera llamada recibida yo ya me negaba a cogerlo, así que, o Fernando o quien estuviese en casa eran los encargados de responder. Llegó el día y estaban tod@s los que quisieron estar, eran much@s y me reconfortó el alma comprobar que era tan querido. Eso quedaba, el cariño, el recuerdo y el respeto.
Mis primeras vacaciones de verano sin él, les tenía pánico… no sabía si me quedan muchas fuerzas… los primeros quince días de Julio apenas salía de casa, lo justo para ir a la compra, ni siquiera iba a caminar… hasta que una noche, cansada de autocompadecerme y viendo el daño que me estaba haciendo, di un salto bajándome del sofá y me lancé a la calle… retomé mis largas caminatas… no me importaba la hora, simplemente hacía lo que necesitaba para sentirme mejor. Liberaba congojas y a la vez me hacía más fuerte.
Otra decisión en la que he acertado ha sido cuando, a los tres años, le pedí a mi sobrino Fernando que ya era hora de que hiciese su vida, que abandonase mi casa… me costó mucho, era mi compañía, mi confidente, mi responsabilidad… por él hacía muchos esfuerzos que quizás sin estar él no haría. Me estaba apegando tanto a su compañía que empecé a dudar de si era justo que estuviese conmigo, y si soportaría otra pérdida cuando él decidiera irse a hacer su vida. No dejé pasar el tiempo… me enfrenté también a ese miedo. Comencé a vivir sola. Lo añoré mucho… pero me hice más fuerte y asumí totalmente mi soledad. Hoy la disfruto.
Viajar o irme de vacaciones ya no es lo mismo, pero lo hago. Ya nada es lo mismo, así que no puede ser una disculpa para no salir de mi casa. Ya que vivo, quiero hacerlo en las mejores condiciones, busco constantemente la felicidad en las pequeñas cosas que tengo, no me recreo en lo que no tengo.
Estoy segura que he conservado la salud mental por mi actitud positiva y de esfuerzo constante.
Ya no os contaré nada más por hoy… pero seguro que retomaré mis recuerdos en otro momento.
Perdonadme…