viernes, 13 de noviembre de 2009

jueves, 12 de noviembre de 2009

Niñez y adultez


"De niño me miraba al espejo para imaginarme muchacho adulto....de adulto me miro al espejo para buscar en mis ojos aquel niño que alguna vez fui." (Darío C. Carzino)

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Historias y leyendas


MARTÍN DE TOURS, SANTO
11 de noviembre
Martín de Tours es uno de aquellos hombres que han hecho hablar de sí a muchas generaciones por haber sido protagonista de episodios aptos para despertar la fantasía popular. Es frecuente la narración del episodio de San Martín que, cabalgando envuelto en su amplio manto de guardia imperial, encontró a un pobre que tiritaba de frío, con gesto generoso cortó su manto y le dio la mitad al pobre. Por la noche, en sueños, vio a Jesús envuelto en la mitad de su manto, sonriéndole agradecido.
“Veranillo de San Martín”
Existen varias leyendas relativamente modernas sobre san Martín y el famoso «veranillo»: Los días bonancibles que más o menos acertadamente se cree que son un paréntesis en el otoño. Joan Amadas las recogió puntualmente: «De dos maneras cuenta la tradición el origen del veranillo. Envidioso el diablo por la gran virtud del santo, quiso perderle. Un día de frío muy riguroso que el santo se dirigía hacía nuestra ciudad, se le apareció el diablo junto al camino bajo hábito de pobre mendicante y le pidió se compadeciese de él y le diese algo para abrigarse. El santo, compasivo, se quitó la capa, la partió en dos mitades con su espada y dio una de ellas al falso mendigo. El diablo creyó que el santo no podría resistir el rigor del frío, y moriría por su efecto, consiguiendo así su intento. Dios velaba por el santo e hizo que la temperatura abonanzara y al momento salió un sol intenso y confortador que fundió el hielo e hizo el ambiente agradable”.
Según otra leyenda, el santo se dirigía un anochecer hacia Barcelona. Cuando ya se hallaba junto a sus puertas el mal tiempo arreció de tal modo que no se atrevió a llegar hasta la ciudad. Pidió cobijo en una casa de campo de las afueras. Los labriegos le acogieron amistosamente. Durante la cena, la buena gente se quejaba del rigor del tiempo otoñal que helaba la sementera, de lo cual se resentían las cosechas, y con ello venía el hambre y la miseria, hija de la escasez de alimento.
El santo quedó agradecido a la hospitalidad recibida de aquella buena gente. Comprendiendo la razón de sus quejas, quiso remediar sus duelos.
Al marchar al día siguiente para proseguir su camino, les bendijo y les aseguró que desde entonces, cada año, después de unos días de frío, el tiempo amainaría y haría unos días de calor con objeto de que los sembrados pudieran reaccionar y hacerse resistentes a los fríos rigurosos de invierno. Y, desde aquella fecha, cada año, en pleno otoño aparecen unos días semi-estivales. Toda la campiña del llano de Barcelona tributó un gran culto al santo que le había librado de la miseria y les había salvado las cosechas para siempre. Junto a la casa que sirvió de posada al santo sus moradores levantaron una capilla dedicada a san Martín, que con el tiempo llegó a ser una iglesia que dio nombre al pueblo, que se fundó a su alrededor: tal fue Sant Martí de Provencais, convertido hoy en barrio de la ciudad.
“Veranillo de San Martín”: Nestor Luján, artículo, noviembre de 1987.

martes, 10 de noviembre de 2009

O Magosto / El Magosto


No hay total acuerdo sobre el origen del término magosto: una teoría sostiene que proviene de Magnus Ustus (gran fuego) otra dice que deriva de Magum Ustum (acentuando el aspecto mágico del fuego). Pero ambas remiten al fuego, su magia y su grandeza.
Esta fiesta se realizaba tradicionalmente con la recogida de la castaña y era como un agradecimiento por la cosecha brindada por la tierra.
Es en Orense donde el magosto tiene mayor vigencia. Se Festeja el mismo día de la festividad de su patrono, San Martín de Tours, el 11 de noviembre. Lo más tradicional de esta celebración del Magosto, es ir a un monte cercano, y se enciende una hoguera. En ella se asarán la carne de cerdo, los chorizos y las castañas. Se acompaña degustando el vino nuevo de la cosecha.

lunes, 9 de noviembre de 2009

A veces veo..



Veo árboles verdes, rosas rojas también
Veo cielos azules y nubes blancas
Los colores del arco iris, tan lindos en el cielo
También están en las caras de la gente que pasa
Veo amigos estrechando sus manos
Escucho bebés llorar, los veo crecer
Ellos aprenderán mucho mas de lo que yo jamás sabré
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