jueves, 29 de enero de 2009

Evitar heridas...


A veces nos sentimos heridos y es uno mismo quien se hace la herida.
Cuando dejamos que anide el rencor en nuestros corazones, de nada que haga el otro, nos hiere.
Cuando ponemos nuestro protagonismo como arma para animar el cotarro, al que destaca , decimos que nos hiere.
Cuando me siento intocable, a quien me roza lo acuso de herirme.
Cuando tengo distintas varas de medir, lo poco, me hiere, porque quizás esté usando la vara mayor.
Cuando compito, de nada que me adelantan, o simplemente que se pongan a mi altura, me hiere, y quizás, me lamente, pero no busque como curar la herida.
Sí de verdad sentimos las heridas, deberíamos buscar la forma de curarlas, de sanearlas. No llega con que nos pongan una tirita para que nos calme el escozor de esa herida.
Quizás tengamos parte de la responsabilidad en el porqué de esas heridas, entonces también tenemos que ser protagonistas para buscar los bálsamos que la alivien, y sobre todo ir aprendiendo el como evitarlas.
El 100% de la culpa no existe. Sí evitamos culpabilizar siempre a los otros de nuestros males algo llevaremos adelantado para que la herida, sí aparece, duela menos.
A mi las heridas siempre me dan pena, las mías y las de los demás, porque significan dolor.
He recordado la letra de una canción, aquí os dejo retazos de ella:

"Como después de la noche brilla una nueva mañana.
Así también es tu llanto ,hay una luz de esperanza.
Como después de la lluvia llega de nuevo la calma.
Y vamos abriendo puertas, y vamos cerrando heridas.
Pasito a paso en la senda vamos a hallar la salida.
Como a través de la selva se van abriendo caminos.
Así también en la vida se va labrando el destino.
Abriendo puertas, cerrando heridas.
Que en la vida hay tanto por hacer
deja tu llanto y echa pa'lante con fe.
No existen barreras para ti si te propones serás feliz, muy feliz.
Abriendo puertas, cerrando heridas.
Que el fracaso es puro invento, ya no me vengas con ese cuento, no, no".

miércoles, 28 de enero de 2009

Aprendemos lo que vemos y luego hacemos


Hay quien cree que un niño va a ser lo que él le dice… pero… un niño puede hacer lo que tú le dices pero SER es otra cosa…
Aprendemos por mimetismo, se olvidan antes las palabras que las imágenes, y si las palabras no son coherentes con las acciones, apaga y vamos, porque se aprenderá a no ser lo que se dice ser…
Estamos en el eterno dilema… ¿qué es educar? ¿cómo hacerlo?
Supongo que tenemos mucho que aprender, pero el punto de partida está en ¿qué soy? ¿quién soy?¿cómo soy? ¿qué quiero? ¿cómo lo quiero? Y después preguntarse que queremos para los otros y como lo queremos.
No es fácil…pero merecerá la pena abrirse esos caminos, estoy segura.
Si vamos ganado batallas con nosotros mismos, ganaremos en fuerza y experiencias para enfrentarnos a las luchas comunitarias, y quizás entonces, tengamos algo que enseñar.

Os dejo un texto que se explica mejor que yo, espero que os guste.

LOS NIÑOS APRENDEN LO QUE VIVEN
Si los niños son educados en reproches,
aprenden a condenar.
Si son educados con hostilidad,
aprenden a ser agresivos.
Si viven con miedo.
aprenden a ser aprensivos.
Si son tratados con lástima,
aprenden a autocompadecerse .
Si son puestos en ridículo,
aprenderán a ser tímidos.
Si viven en competencia,
no aprenden a compartir.
Si son regañados por sus errores,
aprenden a sentirse culpables.
Si viven carentes de estímulo,
aprenden a no confiar en sí mismos.
Si no conocen el reconocimiento,
no aprenden a valorar a los demás.
Si son educados sin aprobación,
aprenden a buscar relaciones tóxicas.
Si viven entre mentiras,
no aprenden el valor de la verdad.
Si son tratados sin amabilidad,
nunca aprenden a respetar a los otros.
Si los niños crecen en un entorno de seguridad,
aprenden a no temerle al futuro.
Y si viven sus años más tempranos rodeados
de amor sincero, aprenden que el mundo
es un maravilloso lugar donde vivir.
Dorothy Law Nolte

martes, 27 de enero de 2009

Algunas tristezas...y algún SÍ


A veces descubrir que estabas en lo cierto entristece…
Y entristece el descubrir que estabas equivocada .
Entristece el engaño,
Entristece la manipulación.
Entristece el egoísmo.
Entristece la utilización.
Entristecen los egos.
Entristece el olvido.
Entristece lo injusto.
Entristece la sinrazón.
Entristece la envidia.
Entristecen los celos.
Entristece la desconfianza.
Entristece los yo pienso, los yo creo, los yo hago, los yo soy… pero que no son.
Entristecen muchas cosas, muchas reacciones… que no llegas a entender.
Pero … al mal tiempo buena cara… y que cada uno busque su libertad.
Espero que os guste lo que os dejo ahora.

COHERENCIA
Si puedes mantener intacta tu firmeza
cuando todos vacilan a tu alrededor.
Si cuando todos dudan, fías en tu valor
y al mismo tiempo sabes exaltar su flaqueza.
Si sabes esperar y a tu afán poner brida
o blanco de mentiras, esgrimir la verdad
o siendo odiado, al odio no le das cabida
y ni ensalzas tu juicio ni ostentas tu bondad.
Si sueñas, pero el sueño no se vuelve rey
si piensas y el pensar no mengua tus ardores
si el triunfo y el desastre no te imponen su ley
y los tratas lo mismo como dos impostores.
Si puedes soportar que tu frase sincera
sea trampa de necios en boca de malvados.
O mirar hecha trizas tu adorada quimera
y tornar a forjarla con útiles mellados.
Si todas tus ganancias poniendo en un montón
las arriesgas osada en un golpe de azar
y las pierdes, y luego con bravo corazón
sin hablar de tus pérdidas, vuelves comenzar.
Si puedes mantener en la ruda pelea
alerta el pensamiento y el músculo tirante
para emplearlo cuando en ti todo flaquea
menos la voluntad que te dice adelante.
Si entre la turba das a la virtud abrigo
si no pueden herirte ni amigo ni enemigo
si marchando con reyes del orgullo has triunfado
si eres bueno con todos pero no demasiado.
Y si puedes llenar el preciso minuto
en sesenta segundos de un esfuerzo supremo
tuya es la tierra y todo lo que en ella habita
y lo que es más serás hombre hijo mío…

RUDYARD KIPLING

lunes, 26 de enero de 2009

A veces cuesta darnos cuenta


A veces nos cuesta aprender, tardamos en darnos cuenta que la otra posibilidad estaba ahí desde el principio, pero… quizás, tan solo quizás… antes de darnos cuenta tenemos que explorar otras rutas, aprender otras cosas para poder llegar a lo sencillo, a lo fundamental…
Quizás para valorar la luz antes tuvimos que estar en la oscuridad…
Quizás para llegar al origen, antes tuvimos que pelar las duras capas de la cebolla que nos sentíamos ser…
Quizás lo evidente para mi, no es lo evidente para ti, ni para él, ni para ella, ni para vosotros…
Quizás cada un@ va a un ritmo distinto… y hay que esperar o simplemente acompañar…
Quizás los puentes que se levantan no siempre son para el encuentro…
Quizás … y solo quizás… las arenas del camino hacen diferentes daños a los distintos pies…
Quizás hacemos de nuestra propiedad lo que nunca será… o simplemente no debería ser…
Quizás queramos para el otro un “yo quiero ser”… y olvidemos que para el otro tendría que ser “lo que él quiera ser”…
Hay tantos quizás para poder llegar…
y hay tantos debería ser…
y hay tantos caminos por caminar…
y hay tantos caminos para dejar de andar…

Hay un darse cuenta que a veces tarda, y a veces ni llega.
Os dejo un itinerario... es de Jorge Bucay
DARSE CUENTA
Me levanto una mañana,
salgo de mi casa,
hay un pozo en la vereda,
no lo veo,
y me caigo en él.
Día siguiente…
salgo de mi casa,
me olvido que hay un pozo en la vereda,
y vuelvo a caer en él.
Tercer día,
salgo de mi casa tratando de acordarme
que hay un pozo en la vereda,
sin embargo,
no lo recuerdo,
y caigo en él.
Cuarto día,
salgo de mi casa tratando de acordarme
del pozo en la vereda,
lo recuerdo,
y no veo el pozo
y caigo en él.
Quinto día,
salgo de mi casa,
recuerdo que tengo que tener presente
el pozo en la vereda
y camino mirando el piso,
y lo veo
y a pesar de verlo,
caigo en él.
Sexto día,
salgo de mi casa,
recuerdo el pozo en la vereda,
voy buscándolo con la vista,
lo veo,
intento saltarlo,
y caigo en él.
Séptimo día,
salgo de mi casa,
veo el pozo,
tomo carrera,
salto, rozo con las puntas de mis pies el borde del otro lado,
pero no es suficiente y, caigo en él.
Octavo día,
salgo de mi casa,
veo el pozo,
tomo carrera,
salto,
¡llego al otro lado!
Me siento tan orgulloso de haberlo conseguido,
que festejo dando saltos de alegría…
Y al hacerlo, caigo otra vez en el pozo.
Noveno día,
salgo de mi casa,
veo el pozo,
tomo carrera,
salto,
y sigo mi camino.
Décimo día,
me doy cuenta
recién hoy
que es más cómodo
caminar…
por la vereda de enfrente

domingo, 25 de enero de 2009

Un armario... vacío...


Hoy he amanecido con tormentas, la atmosférica y la de no saber que hacer con un amigo.
He intentado muchas cosas, pero ninguna de ellas ha servido… quizás no quiera curarse, y ese sí es un problema.
La vida zarandea, vale, cierto, y a veces mucho… pero nunca es la causa, puede ser el detonante de caer en ese pozo oscuro de la depresión y del olvido de uno mismo; y cuando uno se olvida de si mismo también se olvida de los demás, aunque no sea esa la pretensión.
Es triste, muy triste, ver como un amigo se encierra y no quiere buscar y ver soluciones.
Os dejaré un relato que hace mucho tiempo he escrito para responder a uno de sus correos… y entenderéis …

EL ARMARIO QUE SE CREÍA VACÍO
Hubo un tiempo en que un hermoso y noble armario se creía vacío, es verdad que le faltaba una bisagra y una de sus patas estaban dañadas, pero su sensación de inutilidad no le venía por eso, se sentía de esa forma por las veces que había oído a la señora de la casa que ya no valía para nada. Sumido en la tristeza buscaba el aislamiento de todo aquello por lo que sentía un gran afecto, incluso de si mismo… inconscientemente fue retirando de su interior cosas que de antaño guardaba …. De todo aquello que no se pudo desprender lo convirtió en invisible…
A veces un niño por el que sentía un grande amor, pues lo conocía desde su nacimiento y con el cual había compartido juegos, confidencias y arrumacos se acercaba para colocar en uno de sus estantes o bien sentimientos que quería que estuviesen a resguardo, o alguna de sus posesiones más preciadas… incluso a veces intentaba introducir en su interior algo que su madre le mandaba pero que no comprendía que hacía en SU ARMARIO.
Vacío …. Vacío… pero con miedo a quedarse inerte aceptaba algunas de esas cosas que el niño le presentaba… pero otras …. Las hacía invisibles… también a veces decidía salir a buscar a la calle arreglo para sus desgastadas bisagra y pata… y algo para calmar su triste y desolador vacío…
Un buen día una persona con apariencia triste y desgastada por el sufrimiento apareció en la sala en donde él reposaba… sintió mucha afinidad con aquel hermoso y noble armario… con ternura se acercó, intentó limpiar el polvo que sobre él había depositado el tiempo y el dolor… el armario débilmente empezó a sentir el trato afectuoso y delicado de la dama….y poco a poco… creyó sentirse vivo de nuevo…la dama depositó su alma, sus sentimientos, sus soledades, sus sueños, sus confidencias, sus desvelos, sus sensaciones, sus caricias, sus besos, sus abrazos y todo lo que ella era dentro del armario. Durante un tiempo el armario y la dama fueron muy felices… hasta que no se sabe el porqué…o quizás debido a las humedades, a los ataques del tiempo y a veces a las voces de rechazo que provenían del pasado, o quizás también porque la dama no era lo suficientemente lozana para conseguir que el armario estuviese pulido y brillante siempre… el armario se sintió de nuevo vacío…. Expulsó de su interior todo lo que la dama había depositado… se escondió en su rincón, y se encerró en si mismo y cerró la puerta de la sala para ella….
La dama desolada intentaba una y otra vez acercarse al armario y pasar su mano amiga y delicada por su madera… no se dejaba…. Alguna vez harto de aislamiento y soledad dejaba que ella posase su mano en alguna de las partes más doloridas de su estructura…. Pero una y otra vez daba un gran salto y la apartaba de su lado….
Y de nuevo se sentía vacío… y de nuevo buscaba en otras partes algo que le hiciese olvidar su estado…
La dama pacientemente esperaba…. Porque estaba segura que algún día la bisagra, la pata y los rasguños del tiempo y los avatares de su historia lo hiciesen sentir de nuevo lustroso, noble y con gran capacidad para acoger y colocar en su interior lo que se propusiera….
Esta historia tendrá su continuación y quizás final dentro del tiempo del devenir….

Ya veis.. el tiempo ha pasado, y el armario se ha deteriorado más y más… y ni quiere, ni nadie puede obligarlo a ir al taller de restauración.